Hécate

la que nos guía en la oscuridad

Hécate es la diosa de los bordes y los límites. Las puertas, las murallas, los puentes… cualquier umbral que marca el paso de un lugar a otro pertenece al reino de Hécate; incluyendo el paso entre la vida y la muerte.

Es precisamente por su capacidad de ayudarnos a cruzar estos límites que la conocemos como la diosa de la magia, la brujería y la necromancia. El trabajo con las hierbas y su uso como medicina -o como veneno- también está dentro del ámbito de esta diosa oscura pero compasiva.

Euge nos cuenta el mito:

Hécate es hija de los titanes Perses, dios de la destrucción, y Asteria, que rige los oráculos nocturnos como la astrología y la interpretación de los sueños.

Cuando los olímpicos derrotaron a los titanes, Perses fue encerrado en el Tártaro, pero Asteria permaneció en el Olimpo entre los nuevos dioses. Zeus trató de seducirla, pero ella huyó volando en la forma de una codorniz. Él voló detrás de ella en forma de águila, y ella se arrojó al mar para que no la alcanzara. Cuando cayó en el mar se convirtió en una isla, donde más tarde su propia hermana, Leto, buscaría refugio para parir a Apolo y a Artemisa.

Está claro que la relación con la magia y la profecía viene de este linaje, ya que Apolo es el dios de las profecías, e incluso hay versiones que sostienen que la misma Hécate es un aspecto de Artemisa; es decir que es la hermana gemela de Apolo (uno de los epítetos de Apolo es Hécatos, la versión masculina de Hécate, que significa “el que trabaja desde lejos”, o que su poder tiene un gran alcance).

Hécate aparece representada con tres caras, sosteniendo llaves, dagas y antorchas. Las llaves simbolizan su capacidad de entrar y salir del inframundo, así como de ayudar a otros a hacerlo. La daga es para soltar las ataduras que no nos permiten movernos con libertad. La antorcha es para alumbrar el camino en la oscuridad.

Cuando Perséfone fue secuestrada, Hécate ayudó a Démeter a buscarla con sus antorchas, y fue ella quien la encontró en el inframundo y se convirtió en su aliada y compañera.

Es común ver a esta diosa acompañada de un perro negro, y se dice que es Hécuba, la reina de Troya, esposa de Príamo y madre de Héctor y Casandra (entre muchos otros, porque la buena mujer parió 14 o 19 hijos, según la versión). Hécuba sobrevivió, pero perdió a casi todos sus hijos durante la guerra. Uno de ellos fue traicionado y asesinado por su tío, quien debía protegerlo, y al enterarse de esto Hécuba le sacó los ojos y lo mató junto con sus dos hijos, después de lo cual se arrojó al mar. Hécate la transformó en perro y la convirtió en su compañera.

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Otro animal sagrado a Hécate es la comadreja, y también fue una mujer rescatada del olvido. Cuando Alcmeme trataba de parir a Heracles, Hera ordenó a las Moiras y a su Ilitía, que cruzaron los brazos para impedir el parto. Alcmeme sufría y estaba en peligro de muere, por lo que su comadrona, Galantis salió a gritar que el bebé ya había nacido. Esto distrajo a las Moiras y Alcmeme pudo parir. Enfurecida por el engaño, transformó a Galantis en una comadreja, y fue entonces que Hécate la convirtió en su animal sagrado y acompañante, para que nunca fuera olvidada.

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