La pretensión es tu sabotaje

Estamos tan ligados desde un primer contacto a responder a la pregunta ¿cómo estás? con una respuesta trivial y poco informativa como lo es: “bien”; sin embargo, en ocasiones podemos reconocer en la corporalidad de la persona que las cosas pueden ir cargadas de estrés, conflictos y situaciones complicadas, que en su mayoría simplemente decidimos responder a la misma pregunta de la misma manera.

Esto nos lleva a reflexionar, ¿cuán integrado estoy a la sociedad y al interés por los demás? ¿cuánto me conozco como para identificar mis verdaderos estados emocionales y situacionales?

Pretendemos que las cosas van “bien” cuando en realidad pueden ir con apatía, cansancio, conflicto, estrés, enojo, molestia, etc. Es justamente la pretensión la que nos lleva a tener resultados poco satisfactorios en nuestra vida y no reconocer al otro como un ser humano maravilloso por sus capacidades y alcances. Nos conocemos tan poco que no reconocemos el potencial personal.

Carecer de autenticidad

Vivimos situaciones que nos agradan y creamos relaciones y momentos que trascienden nuestra vida, momentos en familia, amigos, laborales, logros, y sin embargo dejamos guardados los rencores, conflictos, duelos, situaciones no sanadas que como una espina poco a poco se van adentrando cada que pretendemos que las cosas van “bien” que estamos “felices y contentos” pero llega un momento en que nos enfrentamos a situaciones que reactivan estos estados de conflicto y nos sentimos agobiados, tristes, melancólicos, incomprendidos, insatisfechos e incluso infelices.

La capacidad de crear y generar requiere el saneamiento de rupturas y quiebres pasados para mantener estados positivos y hacerles duraderos, obteniendo los resultados que en su momento deseamos, quisimos y supimos identificar.

Descendemos de un anclaje en el que querer es poder, saber es estar sobre los demás, es pretender que logro. Sin embargo, querer y saber no basta cuando hay ausencia de intenciones claras y la acción para emprender y empoderarse de aquellas metas y objetivos.

Requerimos accionar nuestras intenciones para lograr los mecanismos que nos llevaran al alcance de nuestros propósitos.

Estamos cimentados en una fórmula que parece tan lógica y racional que dejamos de lado en un eterno mañana los propósitos al centrarnos en que habrá que tener para hacer y después ser. Con lo anterior me refiero a esa casa o carro (como mero ejemplo) que alguien puede querer, incluso puede saber cuánto cuesta un carro o casa en específico, y después caemos en cuenta que necesitamos dinero para ello, y para lograr el dinero, trabajar, para trabajar levantarse temprano, tener un empleo remunerable de forma satisfactoria, y así poder llegar a ser el hombre o mujer de éxito. Esa relación que no culminamos porque “debemos” tener otras cosas para poder hacer lo que deseamos.

Pretensión

Nos saboteamos, metemos el pie en nuestras vidas y es cuando “casi” tenemos un trabajo satisfactorio, “casi” tenemos la relación que queríamos, “casi” logramos la meta. Estamos entonces pretendiendo olvidar trabajarnos a nosotros mismos, generar en nosotros mismos resultados para ser el príncipe o princesa que deseamos encontrar, el éxito que queremos tener, la familia con la que soñé compartir.

¿Qué sucede si modificamos esa fórmula? Al cambiar el orden y comenzar a ser la persona segura, emprendedora, tenaz, honesta, amorosa, alegre, entusiasta, activa y demás, comenzamos a tener las intenciones claras de aquello que queremos, entonces accionamos y nos movemos en hacer aquello que requerimos para lograr lo que deseamos tener. Al final, el resultado es satisfactorio porque sabemos la responsabilidad implicada en cada una de nuestras decisiones que dan resultados. Son resultados obtenidos de las características generadas, ideas claras, los hechos contundentes, decisiones responsables y el goce pleno de nuestras metas obtenidas.

Podemos tener la relación que deseamos cuando somos seres completos y amorosos, sanos íntegramente, divertidos, alegres, responsables, comprometidos, asertivos, seguros de nuestras decisiones, ya que con ello hacemos una búsqueda o generamos relaciones en construcción de la plenitud. Podemos tener la casa o el carro cuando somos responsables de lo que estamos haciendo y el resultado que estamos obteniendo.

Cierro con una pregunta que dará oportunidad de profundizarla y dar clavado a nuestro interior.

¿Qué pretendes obtener si no eres la persona que deseas ser?

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