mithras

Mithras es un dios solar que representa la luz, el honor, la verdad, la amistad, la alegría y la buena fortuna. Es uno de los dioses más viejos y famosos de la mitología universal, aunque ha cambiado mucho a través de los siglos y los continentes.

Sus raíces más viejas (aproximadamente tres mil años antes de Cristo) están en la India, donde se le conocía como Mitra, y era el dios del sol naciente.

Su culto se extendió a Persia y más tarde a Roma, y aunque sus representaciones cambiaron bastante, en esencia es el mismo dios.

El Mithras romano con frecuencia aparece matando a un toro, lo cual simboliza el triunfo sobre la oscuridad (por su color negro y sus cuernos con forma de luna creciente). También se le representa con cabeza de león, que es un símbolo solar, o luchando contra una serpiente, que ya empezaba a dibujarse como símbolo del mal.

Se puede ver cómo del Mithras romano surgió con bastante naturalidad la figura de Cristo y el pensamiento monoteísta y dicotómico del cristianismo, basado en la lucha del bien contra el mal.

Euge nos cuenta el mito:

UN DÍA SIN MITRA

Mitra, el dios del Sol, el amigo eterno, brillante, radiante, glorioso, era amado por todos.

No había nadie que no sintiera enorme alegría al ver a Mitra… excepto por una persona: su esposa, Sanjna, ya no podía tolerarlo. Su brillo la cegaba y le provocaba horribles dolores de cabeza, su calor la consumía y no podía acercarse a él. Además, él estaba tan envuelto en su propio brillo que no la veía, Sanjna estaba segura de que, si ella no estuviera, él ni siquiera se daría cuenta.

Un día, Sanjna creó una imagen de sí misma hecha de sombras, llamada Chaya, y la dejó en su lugar, al lado de Mitra. Tal como lo había sospechado, su esposo no notó su ausencia, y siguió adelante felizmente con Chaya a su lado.

Chaya le dio cuatro hijos a Mitra, y fue inevitable que sintiera favoritismo por ellos, y que descuidara un poco a los hijos de Sanjna, quienes lo resintieron. Un día Yama alzó un pie para patear a Chaya y ella lo maldijo. Cuando los efectos de la maldición comenzaron a tomar efecto, Yama le dijo a Mitra que ella no podía ser su madre, ya que una madre sería incapaz de maldecir a un hijo.

Mitra confrontó a Chaya y ella le contó la verdad. Inmediatamente Mitra abandonó su palacio solar y recorrió el mundo buscando a su esposa.

Primero fue a casa de Vishvakarma, el padre de Sanjna y el arquitecto del Universo. Él le dijo que Sanjna se había convertido en una yegua salvaje y que vivía libre entre la naturaleza.

Entonces Mitra tomó la forma de un semental y así fue a buscarla. Como caballos se encontraron y se amaron, y ella decidió volver al lado de su esposo.

Pero había un problema: una vez que Mitra volviera a su forma sola, perderían la intimidad y la cercanía que habían logrado. Entonces Vishvakarma le propuso a Mitra quitarle un octavo de su ser solar, para que su brillo disminuyera y Sanjna pudiera estar cerca de él. Mitra aceptó y así se hizo. Con toda la energía divina que Vishvakarma tomó de Mitra fabricó las armas legendarias de los dioses: el disco de Vishnu, el tridente de Shiva y la lanza de Kartikeya.

Desde entonces Sanjna pudo vivir feliz al lado de su esposo, y todo estaba bien en el cielo… pero en la tierra no estaba todo bien.

La ausencia de Mitra fue demasiado dura para la humanidad, al punto de que casi se extingue; por eso comenzaron a desplazarse hacia el oeste, siguiendo siempre a Mitra, para nunca tener que volver a sentir su ausencia.

Y así fue como Mitra se convirtió en Mithras y su culto se extendió por todo el mundo.

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