Tuatha Dé Danann

los dioses celtas

Los Tuatha Dé Danann son un grupo de seres sobrenaturales o dioses de la mitología celta.

A diferencia de otras culturas, los celtas vivían mucho más cerca de sus dioses; no los imaginaban viviendo entre nubes o en un olimpo lejano, sino aquí en la tierra, entre nosotros, solo que del otro lado del velo. Sus espíritus viven en los árboles y las rocas, en cada aspecto de la naturaleza.

Los recuentos que tenemos de la mitología irlandesa en su mayoría fueron registrados por monjes cristianos, y por lo tanto han sido bastante tergiversados. Con frecuencia se representaba a los Tuatha Dé como reyes o héroes de un pasado distante, o como ángeles caídos. Aunque se les consideraba inmortales y se les atribuían poderes sobrenaturales, en general les quitaron su lugar como dioses, y con el paso de los siglos se convirtieron en las hadas y los duendes que hoy nos son tan familiares.

Euge nos cuenta el mito:

En irlandés antiguo la palabra Tuatha significa “tribu” o “pueblo”; significa “dios o dioses”; y Danann “perteneciente a la diosa Danu”. Por lo tanto, Tuatha Dé Danann se puede traducir como “tribu de dioses” o “el pueblo de Danu”, que es la Diosa Madre.

Los Tuatha Dé son descendientes de Nemed, el líder de una raza anterior de habitantes de Irlanda. Son la quinta raza que habitó esta tierra. Se dice que vinieron de cuatro ciudades del Norte de Irlanda (Falias, Gorias, Murias y Finias), donde eran maestros de ciencia, arquitectura, arte y magia. De ahí trajeron los Cuatro Tesoros:

  • La lanza de Lugh, que volvía invencible a su portador

  • El caldero de Dagda, que saciaba el hambre y la sed de quien se acercara a él

  • La Espada de Nuada, hecha de luz y de la cual nadie podía escapar una vez que era desenvainada

  • La piedra de Fal, que cantaba cuando se acercaba a ella el legítimo soberano de Irlanda.

Es interesante notar la correspondencia de estos cuatro tesoros con los palos del Tarot: la lanza representa los bastos; el caldero, las copas; la espada por supuesto se vincula con las espadas y la piedra corresponde con los oros.

Se cuenta que los Tuatha Dé llegaron a Irlanda entre nubes negras y oscurecieron el sol durante tres días y tres noches, porque lo primero que hicieron al llegar fue quemar sus naves para no poder siquiera pensar en retirarse, y el humo tapó el Sol.

Las leyendas que siguen son básicamente batallas épicas. En la primera vencieron los Fir Bolg o la cuarta raza de Irlanda, aunque no sin sufrir pérdidas. Nuada, el líder de los Tuatha Dé, perdió un brazo, y esta condición de imperfección le impidió continuar siendo Rey. Tomó el poder Bres, que era mitad Fomoriano (una raza sobrenatural relacionada con los aspectos negativos o destructivos de la naturaleza) y resultó ser un tirano.

Por suerte el brazo de Nuada fue mágicamente reemplazado por un brazo de plata, y una vez que estuvo completo volvió a tomar el trono; pero esto no les sentó bien a los Fomorians y desató la segunda batalla de los Tuatha Dé.

nuada
Lugh

En esa batalla murió Nuada, envenenado por el ojo de Balor, rey de los Fomorians; pero Lugh, el campeón de los Tuatha Dé, mató a Balor, ganó la batalla y se convirtió en rey.

La tercera batalla fue en contra de una ola de invasores, los Milesios, que venían del noroeste de la Península Ibérica (lo que hoy es Galicia y el norte de Portugal). Los Tuatha Dé crearon una tormenta mágica para repeler la invasión, pero Amergin, un poeta, calmó la tempestad con sus versos y los Milesios lograron desembarcar y vencieron a los Tuatha Dé, quienes se vieron obligados a ceder la mitad de sus tierras. Amergin ingeniosamente trazó la división de tal modo que a los Milesios les tocó vivir sobre la tierra, y a los Tuatha Dé debajo de ella, en “el otro mundo”.

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